Isaac Belmar

La venganza será mía

07 12 - 2021

La encrucijada

Hay quien sabe vivir y por el camino se detiene a oler las flores, qué suerte, yo tengo que recordármelo. Yo donde me detengo es en las encrucijadas y ahí me siento un poco, no sé si a descansar, pero sí a pensar. Las encrucijadas siempre están ahí y suele haber un camino a la derecha, el problema es pagar el precio por cogerlo. Dejar lo seguro, lo conocido, el trabajo de toda la vida, los ingresos predecibles del mes y las rutinas cómodas.

Como siempre, el camino que sigue adelante en la encrucijada es quizá el más seguro, o al menos el más conocido. Buscar más clientes, aunque cueste, y seguir haciendo lo mismo, que seguramente costará menos que abrirse paso por lo desconocido.

Pero, una vez más, la pregunta es si quiero y la respuesta es la de siempre: no lo sé todavía. Me estoy acostumbrando a decir eso porque es poco menos que un acto de rebeldía hoy, donde la ignorancia es atrevida haciendo bueno al refrán y las redes están llenas de imbéciles hablando de lo que no tienen ni idea.

Como siempre, como antes los bares y las cenas familiares, pero me desvío.

Llevo muchos años dedicado a ser escritor mercenario para marcas, agencias, grandes empresas y similares. Ha estado bien, pero no sé si quiero seguir haciéndolo. Ha sido cómodo y me ha permitido generar un pequeño colchón, ridículo, pero que podría estirar un tiempo para tomármelo sabáticos. Soy un ermitaño y la pandemia me mostró que aún puedo vivir con menos cosas todavía y no tengo una familia a mi cargo.

Siempre he caminado ligero de equipaje por culpa de la felicidad del viaje que hice con un amigo, al que me fui con las manos en los bolsillos cuando tocó el timbre y me lo propuso en ese instante. La suerte me acompañó, nunca lo repetí.

De todas maneras, este es el mundo real.

Cada cambio de dirección se hace más costoso, porque ya no soy joven y, en el mundo real, la edad sí importa. Empezar de cero es un fastidio, es la manera más educada de decirlo. Empezar es la época de siembra, pero lo que ansías es la recogida y esa llega mucho después.

Si llega. Porque de nuevo este es el mundo real, no hay garantía en la letra pequeña.

Escribo en el rincón que nadie lee porque es lo que siempre he hecho para tratar de entenderme, pero sé que no voy a estar más cerca de una solución. Lo que quiero es lo mismo que todos, adivinar el futuro. Eso es algo para lo que las personas estamos terriblemente mal equipados, aunque quizá ese inconveniente es la suerte disfrazada.

De momento, durante unos días, voy a hacer lo que siempre he hecho al llegar a la encrucijada.

Me voy a salir del camino y me voy a tumbar en el campo de hierba, bajo la sombra de un árbol. He encontrado un buen libro y son quinientas páginas, supongo que cuando lo termine tomaré una decisión.

Porque también leo para comprender y comprenderme y, en ocasiones, la mejor solución es no hacer nada.

Después de la nada, ya veremos.

Compartir este texto

Si te ha resultado interesante, es posible que también le guste a alguien que conozcas.

Esta web no recoge datos personales ni tengo interés en tu email. Si quieres estar al tanto de contenido nuevo, lo más práctico es seguirme en Twitter o usar tu lector habitual de RSS (como Feedly, por ejemplo) añadiendo ahí la dirección de esta web.